En el fondo de un valle, al lado de un río, rodeados por prados de guadaña, huertas, unas pocas tierras de labor y los montes comunales, se asientan los 60 pueblos que integran los parques Regional y Nacional de Picos de Europa de León. Su altitud va de los 500 m. de Caín de Valdeón a los 1.420 m. de Llánaves de la Reina, aunque la altura media supera los 1000 m.
La casa es de piedra, de gruesos muros con balcón o corredor; pegada a ella está la cuadra para el ganado y encima de esta, el pajar para alimentarlo en invierno. Adosada se encuentra también la Portalada o Beroja para guardar las herramientas y trabajar los días de invierno, con una pared abierta que da al corral. Las estructuras interiores y los pisos son todos de madera, de roble generalmente; el tejado es de paja de centeno.
Cercana a ella está el hórreo, estructura de madera donde se almacenaba el alimento, que estaba elevada sobre cuatro pegoyos para aislarla de los roedores y la humedad. En el monte, donde había que dormir para guardar el ganado, los chozos, y a la orilla de ríos y arroyos, los molinos harineros y bataneros (para martillear los tejidos de lana).
El ganado, vacas y ovejas sobre todo, y cerdos y gallinas para el consumo, constituían la economía fundamental del montañés hasta hace poco; se sembraban algunas tierras de huerta, patatas, legumbres y cereal y el monte y el río completaban la dieta. Cuando la nieve lo cubría todo, el que no había bajado a Extremadura con el ganado trashumante, construía aperos de madera para cambiar en Tierra de Campos por vino y harina.
Dos son los deportes tradicionales que más adeptos tienen en esta zona, aunque en cada pueblo suele haber alguna variante, estos son el juego de los bolos (con bola cacha o redonda) y la Lucha Leonesa, hoy en día regulada en una liga provincial y antes de pueblo contra pueblo. Perdidos en el tiempo han quedado otros como la pelea de toros, por ejemplo.
El clima y la actividad se imponen en las cosas del comer, y en una zona ganadera de montaña la carne de vacuno, los guisos de pastor, los derivados de la leche, la caza y, como no, los productos del cerdo y su interacción con las legumbres autóctonas mandan en las mesas.

Caldereta de pastor.
Foto: Salvador González.
La Caldereta de oveja, las Migas y la Chanfaina son los platos más representativos de esta cultura.
Se pueden encontrar de vaca, oveja, cabra o mezcla, del más fuerte como el de Valdeón, al más suave de Boca de Huérgano, pasando por el de los Beyos de Oseja o el de Espejos.

Queso de Valdeón.
Foto: José Mª D. del Hoyo.
Los Chorizos, jamones y cecinas curados al aire de estas sierras, hablan solos.
Famosas las lentejas de Liegos. Los garbanzos de Tierra de la Reina hacen unos excelentes cocidos, al igual que el Arvejo, variedad del guisante que solo se encuentra aquí y que hace un caldo oscuro y sabroso.

Chorizos curando.
Foto: Enrique Martínez.